Mediación es Justicia, si.

 

En la década de 1930, en EEUU sonaban voces que denunciaban una gran crisis por que la Ley y la sociedad respondían a distintas realidades. Se defendía que el derecho ha de estar al servicio de la sociedad y dado que la sociedad es cambiante, el derecho debía adaptarse a ella.

Ante una grave crisis económica, no se poda desahuciar a la gente, solo porque así lo establecía la jurisprudencia. Con un paro de más de 15 millones de trabajadores, no se podían denegar auxilios que permitieran la supervivencia de las familias, sólo porque no lo decían las normas.

Se reclamaba ya entonces,  un derecho menos rígido; jueces que puedan atender a las necesidades sociales, que puedan vislumbrar la realidad y las consecuencias de sus decisiones.

Peo ¿Cuál es la realidad? ¿cómo deben los jueces resolver los casos? ¿con valoraciones abiertas y adaptadas a la sociedad?¿ con sistemas rígidos y garantistas en los que prime la igualdad de la norma para todos? ¿pueden los Jueces salirse del imperio de la ley?

Montesquieu nos diría que el Juez es “boca de ley”; un Juez que aplique la norma de forma hermética, crea o no en su decisión, perciba o no unas consecuencias nefastas.

Autores más recientes dirían que un Juez debe vigilar las funciones del Estado, controlar la constitucionalidad de las leyes, y ser garante de los derechos del ciudadano.

La verdad es que en este momento estamos en un escenario de transformación, el juez “boca de ley” no se encuentra satisfecho, es más, se encuentra colapsado, porque el ciudadano acude cada  vez mas a demandar justicia, abocado por un sistema low cost.  Y  además percibimos que el ciudadano no cree ya en su Justicia,  estamos en máximos históricos de cuestiones prejudiciales ( se reclama a la Union Europea interpretación y criterios uniformes de Derecho) es decir, tenemos una clase politica ambigua y cambiante, que provoca dudas y distorsiones y dilación , y ante todo esto, se acude a la Justicia Europea para que unifique criterios, porque además, tarda menos.

Y también los Jueces nacionales elevan cuestiones prejudiciales. Es por la necesidad de los jueces de convertirse en garantes de la ley.

Y llegan las Sentencias del TJUE y siembran más interrogantes, y el justiciable sigue dudando, sus procedimientos vivos, sus ejecuciones paradas, sus intereses creciendo, quienes les dicen que adelante que se ganará, quienes les dan noticias dudosas. En cada Tribunal un criterio.

¿Es esta una justicia de calidad? ¿es el momento de plantearnos que es necesario ofrecer al ciudadano otras alternativas? Pero de verdad.

 

Sin duda es el momento de que se escuche al interesado para disminuir el tiempo de respuesta, la ansiedad que provoca tener acciones abiertas, para darle la oportunidad de participar en soluciones flexibles, adaptadas a sus necesidades, ofrecerle sin duda una Justicia de calidad.

 

 

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