LA CULTURA DE LA PAZ

 

Esperanza Cobo

Mediadora

 

 

Hace unos días tengo conocimiento a través de los medios de comunicación, como un árbitro de futbol de un partido infantil, “daba clases de paz” tanto a los niños que jugaban, como a sus padres, para evitar insultos y otros lastres que muchas veces conlleva este deporte tan instalado en nuestra cultura.

Por el contrario, también leí otra noticia en la que el entrenador de un equipo de futbol, también de cadetes, incitaba a sus jugadores a pegar a un niño del equipo contrario, mientras no lo viera el árbitro.

Dos versiones bien distintas de lo que debe ser el deporte.

¿Vale todo con tal de ganar?

¿Es tan importante ganar, que debemos dejar de lado la cultura de la paz?

¿Qué es mas satisfactorio? ¿ganar? ¿perder con deportividad?

Sin duda, este árbitro que intenta inculcar la cultura de la paz es un ejemplo a seguir. Es ante todo un educador en valores a estos pequeños que se inician en el deporte.

Y esto entiendo que es trasladable a muchos aspectos de nuestra vida, en la que surgen conflictos. Y ante estos ¿queremos paz? ¿o queremos ganar con juego sucio?

La paz satisface, nos hace dormir tranquilos. El juego sucio es un lastre que siempre pesa.

¡Ahí lo dejo!

 

 

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