El pensamiento mágico en mediación

En tres sesiones de mediación con él (le llamaré Manuel) acabé agotada, se aferraba a una idea, la explicaba una y otra vez. “no tiene porqué ser para siempre, si la casa se vende, se acabó”” lo peor fue cuando entró el perro, ese fue el final…”

Una escucha activa, un parafraseo al más puro estilo Gendlin, con entrega total; con connotaciones positivas, pasando el discurso a intereses, empoderando, repasando la historia para transmitir confianza y que reconociera la necesidad del cambio… y no transformaba su discurso.

Ella, (le llamaré Mar), le miraba con desdén, con pena, con rabia… ““el perro no es la razón…” “se acabó el amor, sólo es eso…” “hay que vender la casa”

Debía, como mediador, intentar reconducir, y para eso entender. Recordaba esas palabras de Gasset, el mejor instrumento es una silla, es sentarse a escuchar.  Ya se había dicho todo, el sacar a la venta judicialmente la casa les reportaría más coste económico y emocional. Era mejor un acuerdo. El repetía que no podía acceder porque la venta de la casa seria el fin de todo.

Manuel, ¡que absurdo que crea que mantener una casa le hará volver a su relación o que el perro fue la razón de la separación, ¿Quién se queda sin casa, se queda sin amor?¿puede haber amor sin casa? Me preguntaba si era  pensamiento mágico o egoismo?

Ya en soledad repasé el concepto del “pensamiento mágico” ese pensamiento universal, tan antiguo como el ser humano que intenta relacionar causa-efecto entre hechos que no tienen aparentemente ninguna conexión entre sí. Desde la antigüedad el hombre ante la amenaza de la naturaleza y su impotencia y desconocimiento, trata de suscitar fuerzas que trasciendan de sus propias posibilidades, nace la fe en la magia que le hace sentirse fuerte, es el ser irracional frente al racional para contrarrestar sus propias frustraciones.

 

Evidentemente la casa no era el fin de la relación. ¿no lo veía? ¿no lo quería ver? Parece que ha creado un mundo ficticio en el que ha protegido sus necesidades y sus valores que ve atacados.

 

Benedetti,  en su cuento “sábado de Gloria” nos deja retazos de esos pensamientos mágicos

“… cuando vi que llovía pensé que era mejor, porque la inclemencia exterior reforzaría automáticamente nuestra intimidad y ninguno de los dos iba a ser tan idiota como para pasar de trompa y en silencio una tarde lluviosa de sábado …”

¿La lluvia lleva al diálogo? No creo que haya evidencia científica que lo sitúe entre verdades universales, aunque quizás sí.

Intenté sincerarme conmigo misma, ¿tengo algún pensamiento irracional? ¿algún pensamiento absurdo e improbable que me ayude a vivir? Y evidentemente sí, tengo siempre una rosa negra al lado de la foto de mi abuela, y si al limpiarla se cae, pienso que algo malo pasará. Y si está al lado de mi abuela, estoy segura que cuida de mi gente.

El último día que se cayó la rosa negra, tuve un problema de salud, nadie me podía hacer duda que era una clara causa-efecto.

 

Los pensamientos mágicos o ritos son normalmente propios de niños, fruto de la fantasía o de la falta de información, cuando se producen en los adultos pueden ser manipuladores como forma de supervivencia, normalmente son perdedores que se aferran a una idea porque por si mismos no son capaces de solucionar algo; otras veces modelan nuestras actitudes, nuestras formas de ser y nuestras enfermedades  por que el pensamiento mágico integra el YO y por tanto son una oportunidad de mejorar.

 

Los pensamientos mágicos son fugaces, casi secretos, que incluso nos asustan, pero que influyen en nuestro comportamiento, en nuestros valores, y que nos presentan el bien y el mal; con ellos no pretendemos dañar, solo que somos incapaces de descartar esas ideas, aunque dudemos de ellas, aunque racionalmente no podamos defenderlas, tienen fuerza, subsisten, y por qué no, nos ayudan a vivir.

La historia nos revela que el hombre ha buscado siempre su salud física y mental, y cuando esto estaba en manos de religión, filosofía y medicina, todas buscaban sus propias verdades, y cada una respetaba a la otra.

 

Malinowski en su teoría funcionalista nos decía que estos ritos cumplían una función, satisfacer una necesidad humana, explica que cualquier hombre acude a la magia solo cuando encara situaciones que no puede dominar con los medios a su alcance

“…E insensato y corto de vista el científico que descuidara todo un tipo de fenómenos puestos al alcance de su mano y los dejara perderse solo porque no viera de momento cual podría ser su utilidad teórica. “Los hombres piensan y sienten en tanto que son miembros de una sociedad determinada … sus estados mentales reciben un sello particular, se estereotipan en concordancia con las instituciones en las que viven, con la influencia de la tradición y el folklore y con el verdadero vinculo del pensamiento, o sea, el lenguaje” [i]

 

Nos lo enseña Freud, en el “poder de los deseos” los deseos están unidos a un impulso motor, que es la voluntad, y esta se emplea para representar una satisfacción[1], la realidad del pensamiento es una oposición a la realidad de los acontecimientos, y el hombre narcisista pretende mantener una ilusión como si fuera lógica, es la omnipotencia de su pensamiento.

De todo ello deducimos que el aspecto negativo del pensamiento mágico es que el ser que lo utiliza entiende que su postura es correcta, frente a la del otro, al que no escucha  y no ve.

Así que si el pensamiento mágico es humano, irracional, natural y necesario; procedamos a darle una connotación positiva. He visto que Lévi-Strauss lo consigue, dice que a veces tiene una función adaptativa a determinadas circunstancias; él nos explica “la moral de los mitos” si para alguien masticar con ruido es mala educación, para otros es una operación cultural que denota heroicidad. “sombreros, guantes, tenedores; son barreras para proteger la fuerza interna del sujeto. [ii]

En el campo de la medicina se ha observado y elevado a categoría de evidencia, que los aspectos psicológicos, conscientes e inconscientes modelan nuestras actitudes, nuestras formas de ser y nuestras enfermedades (1) porque el pensamiento mágico integra el YO y por tanto una oportunidad de mejorar.

 

Lo que parece evidente es que las personas se aferran a sus sentimientos no los dejan hasta que no son entendidos. Pueden cambiarlos cuando son aceptados.

 

¿Porqué se aferraba Manuel a esos pensamientos?   Parece claro que no tener trabajo, le creó unas situaciones y representaciones ficticias como consecuencia de frustraciones propias. Es evidente que en esta sociedad actual con cada vez más necesidades, la presión que recibe el individuo le hace ser irracional.

Así que de nuevo nos lo explica Ortega y Gasset:  yo soy yo y mis circunstancias, y esto es inseparable, no puede haber un yo sin circunstancia, ni una circunstancia sin un yo.

Y si hasta aquí hemos entendido el pensamiento, ahora debemos entender como se traduce en las palabras, que a veces se emplean para expresar ideas que no están claras; o sin ideas, o de forma inconstante, o de forma oscura.

Esa, creo, es la gran función del mediador, conceder un significado a las palabras; así lo enseña Locke cuando propone “No usar palabras sin una idea anexa a ellas”[iii]

 

Claro, que el pensamiento mágico, está fuertemente ligado a las emociones, y entonces la palabra se ve comprometida; emociones positivas o negativas, pero en la mayoría de los casos negativas, que en el mundo hostil en el que vivimos nos hace explicar de alguna manera lo que sucede, es una necesidad de explicar situaciones que no podemos o no sabemos superar. Y lo que pensamos, nos lo creemos, y lo expresamos, y al expresarlo, pretendemos que el otro se conforme, y como lo concebimos como realidad ¿Cómo vamos a entender que nos lo rebatan?  

Quizás en ese momento debemos utilizar la lógica, o mejor, la evidencia, la que nos hará ver una realidad objetiva.  Deberemos preguntarnos para conocer la certeza de nuestros pensamientos mágicos ¿Que evidencia real tiene este pensamiento? ¿Qué pruebas tengo de que esto va a salir así?

Hemos de entender que detrás de las afirmaciones hay emociones por frustración, tristeza, soledad.  Y que incluso hay parte de verdad, y podremos seguir valorando y escuchando. Valorar la gravedad de la situación y entender que las emociones a veces hay que relativizarlas, porque ¿de qué nos sirve pensar así? Si nuestro barco se hunde, mejor que hacer rituales es ponerse el salvavidas, no se puede escapar de la realidad, aunque una vez puesto el salvavidas el ritual pueda tener lugar.

 

Ante una situación es mejor huir de la agresividad o el egoismo, introducir comportamientos más positivos de cooperación es la mejor forma de sobrevivir.

 

“cruzaré los dedos” para que en la siguiente sesión sepa entender sus necesidades y avanzar

Rocio Sampere

 

 

[1] Persistencia del pensamiento mágico en la medicina y su relación con los fenómenos psico-somáticos. Dr. Adolfo De Francisco Zea Expresidente de la Asociación Colombiana de Medicina Interna, Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina y Vice Presidente de la Sociedad de Medicina Psicosomática Carrera 13 No 49-40 Apto. 221, Bogotá

[i] Introducción, objeto y método y finalidad de la investigación Malinowski, Bronislaw (1973) Los Argonautas del Pacifico Occidental. Barcelona: Península, pp 19/42

[ii] Lydia Susana Rossi Revista Española de antropología americana XVI 1986 Univ. Complutense Madrid

[iii] Discusiones Filosóficas. Año 7 N.º ph10, Enero–Diciembre, 2006. pp. 149 – 168 Alejandro Patiño Arango 164

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